El dilema que nadie te cuenta
Compras un mueble nuevo. Llega a casa. Encaja en el espacio, pero algo falta. Quizás sea la textura artificial del material, o las proporciones que no dialogan con el resto de la habitación.
La industria del mueble te vende conveniencia, pero sacrifica algo esencial: la sensación de que cada pieza pertenece exactamente donde está.